‘Jubileo’ es el nombre de un año particular y que hace alusión a un instrumento que se utilizaba para indicar el comienzo del Día de la Expiación (Yom Kippur).
Se trata del yobel, el cuerno de carnero, cuyo sonido anunciaba tal inicio.
Aunque se celebra cada año, adquiría un significado particular cuando coincidía con el inicio del año jubilar, que debía ser convocado cada 50 años, debido a que era el año ‘extraordinario’, ( Lv 25,8‑13).
Se proponía restablecer la correcta relación con Dios, con el prójimo y con la creación, y conllevaba el perdón de las deudas, la restitución de terrenos enajenados y el descanso de la tierra, de tal modo que todo se igualara un poco a nivel social y para con el Señor.
Fue Bonifacio VIII, en 1300, quien convocó el primer Jubileo, llamado también “Año Santo”, a lo largo del tiempo, la frecuencia ha ido cambiando, pues al principio era cada 100 años; pero en 1343 se redujo a 50 años por Clemente VI y en 1470 a 25 años por Pablo II. Más tarde se crearon los ‘extraordinarios’ (en 1933, Pío XI quiso conmemorar el aniversario de la Redención).
Redactado por Juan Avellano
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