El concepto de Detente, proviene de las revelaciones de Santa Margarita María Alacoque, como lo atestigua una carta dirigida por ella a la Madre Saumaise, en 1686, donde le dice: “Él desea que usted mande a hacer unas placas de cobre con la imagen de su Sagrado Corazón para que todos aquellos que quisieran ofrecerle un homenaje las pongan en sus casas, y unas pequeñas para llevarlas puestas.” (Vida y Obras, vol. II, p.306, nota). Ella misma llevaba una sobre su pecho, debajo del hábito e invitaba a sus novicias a hacer lo mismo. Hizo muchas de estas imágenes y recomendaba que su uso era muy agradable al Sagrado Corazón.Con la plaga de Marsellas del año 1720, en Francia (Cf. Hamon, op.cit., vol. III, p. 431) este pequeño escapulario, o como se le llamó entonces “Salvaguardia,” se difundió entre todos los fieles. Consistía en un pedazo de tela blanca con la imagen del Sagrado Corazón bordado, y la leyenda “Oh Corazón de Jesús, abismo de amor y misericordia, en ti confío”. Aquello se extendió en forma de escapulario, chapa o trozo de tela. En España se llevó con la leyenda «Detente, bala». Lo llevaron junto al corazón los soldados carlistas durante las guerras civiles españolas (s. XIX y XX). La leyenda, para que tenga sentido, debería estar acompañada por una representación del Sagrado Corazón de Jesús.Al igual que los rosarios, los crucifijos o algunas medallas, los detentes han sido usados por los cristianos como recordatorios para la oración y símbolo de petición de protección al Señor, por lo que la función de los detentes es brindar de la protección divina de manera individual a quienes los portaban cosidos en el lado izquierdo del pecho. Por ello no han que confundirlo con amuletos, ya que no es algo mágico, ni tiene por qué cumplir con las expectativas del que lo porta.De hecho, la Escritura menciona los amuletos en Ezequiel 13:18 indirectamente, como instrumentos para atrapar el alma: “Dirás: Así dice el Señor Yahveh: ¡Ay de aquellas que cosen bandas para todos los puños, que hacen velos para cabezas de todas las tallas, con ánimo de atrapar a las almas! Vosotras atrapáis a las almas de mi pueblo, ¿y vais a asegurar la vida de vuestras propias almas?”Por ello, más bien, ha terminado siendo un pequeño emblema en el que portar el Sagrado Corazón de Jesús, como signo de nuestro amor y nuestra confianza en su protección contra el maligno. Una manera de manifestar nuestra negación al demonio y toda maldad, dando al mismo tiempo testimonio. Actualmente, la leyenda dice “Detente, el Corazón de Jesús está conmigo” y se le puede añadir “venga a nosotros tu Reino”.Redactado por Juan Avellano.2 / 2-Te invitamos a conocer nuestro detente en nuestra tienda.
Redactado por Juan Avellano